He pensado que la población mundial lee mucho más de lo que reflejan las estadísticas: los textos de los envases de los productos manufacturados.
Por eso he pensado en los contenedores de basura como verdaderas bibliotecas (…)

La nueva biblioteca

Me acerqué a Nocilla Dream de Agustín Fernández Mallo con curiosidad y sin esperar nada especial, aunque había leído por ahí el adjetivo “rizomático” aplicado a su trilogía, a sus historias. Me engancharon las imágenes sugerentes que se sucedían una tras otra, a velocidad casi de anuncio de televisión. Imágenes que sólo un poeta físico o un físico poeta es capaz de imaginar.

Y siguió Nocilla Experience, un intermezzo que sirve para abrir la cortina de terciopelo a Nocilla Lab, un delirio austeriano narrado a ritmo de hip-hop, una historia de soledad en una isla al sur de Cerdeña con un bar que recuerda a otro bar que, al parecer, está en las Azores. Da gusto descubrir a un autor que no conocías y, sobre todo, dejarte llevar por el hilo (rizomático) de las historias que te cuenta.

Y por aquél azar (¿será el de la música de Auster, libro que hace de personaje secundario en Nocilla…?), justo al terminar de leer este delirio, recibo el mensaje semanal con el contenido de la revista digital de poesía La Nausea -editada por Marian Raméntol y Cesc Fortuny, poetas, igual como lo es Fernández Mallo. ¿Post-poetas, también?

En el número de esta semana de La Nausea encuentro un texto de Ricard Desola titulado: “El mundo como ciudad y la ciudad como mundo”, una sugerente reflexión sobre el cosmopolitismo activo -quienes se desplazan para conocer mundo (con la mente abierta y llenos de curiosidad, personas normalmente con ciertos medios económicos que, a la vuelta, regresan a su circulo más o menos selecto, más o menos culto)-, en contraste con el cosmopolitismo pasivo -entendido como el conjunto de personas que, mediante la inmigración, convierten en cosmopolita un lugar determinado.

¡Qué satisfacción, cuando te das cuenta de que, a pesar de tantos datos y de tantos titulares, aún quedan personas que, al contrario del borgiano Funes, el memorioso, todavía piensan y, con sus ocurrencias, nos hace pensar a los demás!

Enlaces de interés:
El hombre que salió de la tarta – Blog de Agustín Fernández Mallo

La Nausea – El mundo como ciudad… (texto completo)