Dom 6 Dic 2009
El los últimos treinta años, mis actividades me han puesto en íntimo contacto con un gremio interesante y hasta singular, del cual, entiendo, nada se ha escrito hasta ahora: el de los amanuenses o copistas judiciales.
Reordenando libros al llegar a una nueva casa, reencontré la pequeña joya de Herman Melville editada en 1980 por Editorial Bruguera, Bartleby, el escribiente, en cuidada traducción de J.L Borges. Aproveché el sol de otoño que llegaba hasta la terraza para leer de nuevo esta intrigante historia del amanuense que siempre respondía “Preferiría no hacerlo” cuando su superior le pedía algo.
Quizás por este motivo me he fijado en el reportaje de Anxo Lugilde que aparece en La Vanguardia de hoy, titulado: “Dos de cada tres jóvenes quieren ser funcionarios”, y en el que explica cómo la elevada tasa de desempleo, sobre todo entre los jóvenes, anima a muchos de ellos a plantearse la opción del empleo público y, por tanto, a preparar el cada vez más difícil y concurrido camino de las oposiciones.
Los numerosos comentarios que aparecen en la versión on-line del artículo reflejan algunas de las opiniones a favor, en contra, y en contra de los que están en contra de los funcionarios. Abundan los chistes y bromas. Y como sucede con la mayoría de generalizaciones, sirven para retratar a una parte del colectivo, pero son sumamente injustas con la otra parte. Por mi parte, conozco a unos cuantos funcionarios, y la mayoría de ellos son profesionales responsables que dan lo mejor de su persona para dar sentido a su empleo.
Pero lo que me ha hecho reflexionar al leer este titular es lo que lleva implícito. Los jóvenes son el colectivo de la sociedad que, por naturaleza, son más atrevidos, les gusta jugar y desafiar el riesgo, se encuentran como pez en el agua caminando sobre el filo de la vida; y es precisamento esto lo que contribuye a empujar la sociedad, a moverla, a hacerla avanzar. Sin embargo, de los datos citados en este artículo, se desprende que dos de cada tres jóvenes se lanzan con insistencia a agarrarse a la cuerda que, en teoría, les asegura trabajo y algo preciado en épocas de tierras movedizas como la actual, el dinero.
Dan Gardner ha escrito un excelente ensayo titulado simplemente: Risk, en el que analiza la ciencia y la polítca del miedo en casi 400 páginas que se hacen cortas. Repasa numerosos episodios en los que os políticos y la sociedad juegan con el miedo de las personas y la aversión por la incetidumbre, para movernos, básicamente, a consumir. Traduzco el último párrafo, lúcido:
Nuestra especie siempre se ha enfrentado a amenazas -tanto monetarias como mortales-, y siempre será así. Podemos estar seguros de que en el futuro viviremos tragedias, contratiempos, desastres y catástrofes. Pero, si exceptuamos al mismo Armageddon -el último acontecimiento de baja probabilidad y grandes consecuencias-, nada nos golpeará lo suficiente como para dejar de pensar que nuestro tiempo es el mejor tiempo para vivir. Simplemente, continuaremos siendo las personas más afortunadas que jamás han vivido.
Enlaces de interés
Anxo Lugilde: “De mayor quiero ser…”
Bartleby, el escribiente – wikipedia
Dan Gardner – blog con textos

Diciembre 8th, 2009 at 15:44
Només amb un petit alè ple d’intenció la teranyina s’esvaeix i el camí cap a les profunditats de tu mateix s’obre com un nou món disposat a descobrir-se a la consciència dels qui vulguin caminar per ell amb la llibertat del qui se sap acollit, amb la llibertat del qui se sap acceptat, amb la llibertat del qui vol comprendre que tot prové del mateix indret lliure de temporalitat.