Mar 20 Ene 2009
Cuando el norte es llegar al Polo Sur
Posteado por Albert Figueras bajo Optimizar la Vida[2] Comments
Quienes viajan a la Antártida, lo llaman greenout. Es el shock que padecen los expedicionaros cuando regresan a su casa y empiezan a ver hierba y árboles después de unos días en los que sólo se ve el blanco del suelo y el azul intenso del cielo austral.
Estos días está aconteciendo algo especial. Un grupo de expedicionarios que embarcó hacia el Polo Sur a finales de diciembre de 2008, está a punto de lograr su meta. Son Jesús, Xavier, Eric y unos cuantos compañeros más que les brindan apoyo logístico.
Volaron desde España a Punta Arenas y, de allí, al continente helado, donde les esperaban 250 km en temperaturas extremas y condiciones climáticas difíciles. Uno de sus objetivos es recoger muestras para diversos proyectos científicos. Pero el principal objetivo es llegar -o intentarlo-, y para ello parten con desventaja: a parte de no contar con ayuda externa, esta es la primera expeición al Polo Sur llevada a cabo por personas con algún tipo de discapacidad.
Xavier perdió una pierna, Eric sólo conserva un 5% de la visión y a Jesús le falta una mano.
Su norte, pues, abarca mucho más que simplemente llegar al Polo Sur. Y quizás una de las cosas que nos demostrarán a todos es que, si los tres constituyen un verdadero equipo, muchas cosas que, a pimer vistazo parecen estar en las brumas lejanas del reino de la utopía, acaban luciendo con el brillo del mundo real.
Lástima que, demasiado a menudo, padecemos una especie de greenout: no recordamos -o no sabemos- que todos somos discapacitados en algo, y que sólo el “equipo” puede ayudarnos a avanzar por el camino del norte -esté donde esté, sea cual sea-. Hace falta el ejemplo de personas como los expedicionarios del Polo Sur Sin Límites para demostrárnoslo.
Enlaces de interés:
Polo Sur Sin Límites
PSSL: el blog (de Montse Gracía)
Núria Escur: No era imposible (La Vanguardia)

Enero 28th, 2009 at 11:52
Hace años me contaron algo acerca de este fenómeno. Tiempo después lo experimenté en el desierto, después de un viaje de dos semanas, me costaba un gran esfuerzo soportar la ciudad, o un bosque. Sentía una terrible sensación de ahogo.
Parece que el discapacitado es aquel que no sabe ver virtudes, y sólo aprecia defectos.
Un abrazo.
Febrero 8th, 2009 at 12:45
Gracias, Albert, por resaltar lo importante de esa hazaña: aceptar nuestros límites y rodearnos de camaradería para alcanzar un objetivo. Por más que lo adornen los buenos coachers, ese es el misterio del método DAFO a nivel personal: aceptar las propias limitaciones para interaccionar con las virtudes de los compañeros de la vida.
Un abrazo,