Febrero 2008
Archivo mensual
Sab 23 Feb 2008
Posteado por Albert Figueras bajo
Libros ,
NoticiasNo Comments
Un buen amante deja de ser él mismo. Es dos cuerpos a la vez, el suyo y el de su amante. En el momento de amar, no espere conservar su inteligencia. Debe cubrir la distancia que lo aleja del otro.

Robert Alexis, según dice escuetamente el editor, en la solapa es filósofo, de Lyon y amante de la discreción. Acaba de publicar El vestido rojo, su primera novela (bueno, en realidad es más un cuento largo que una novela), cuya acción sucede en un momento de guerra europea, quizás a finales de siglo XIX, probablemente en el centro del continente. Con estas imprecisiones, el autor explora los límites difuminados, deshilachados y confusos de la pasión humana, en un ambiente que recuerda mucho Relato soñado del vienés y contemporáneo de Freud Arthur Schnitzler, una historia también breve que fue catapultada a la fama cuando Kubrick la llevó al cine (Eyes wide shut, 1999).
Entre el blanco y el negro de muchos aspectos de la existencia, ciertamente las zonas grises y los rincones con sombras son los que convierten la vida humana en algo apasionante, laberíntico e imprevisible. Y la esfera sexual, con su halo de misterio y de privacidad, con los ecos de prohibición que le han otorgado las sociedades y las religiones, y con el hecho de involucrar (generalmente) a dos (o más) personas, es un terreno neblinoso como el que fotografié ayer por la mañana mientras iba a dar una conferencia cerca de Barcelona.
La semana pasada leí que los responsables del metro de Londres impidieron que la Royal Academy colocara un cartel anunciando la exposición dedicada al pintor Lucas Cranach (el Viejo) en el que aparecía su cuadro Venus desnuda. Hay que aclarar que el cuadro fue pintado alrededor de 1530. A criterio de quienes tomaron la decisión, esta Venus renacentista podía ofender al caminante.
Sorprendente, opinable, neblinoso. Y uno ya no sabe si los criterios aplicados en este tipo de censuras se deben al turbador efecto de los pensamientos que desencadenan en los propios censores. Sentir la tierra movediza bajo los pies es algo que angustia, por la inseguridad que genera… sólo que para que no se mueva la tierra, la solución es quedarte quieto (bueno, y no siempre funciona, claro, porque a veces hay sismos).
Enlaces de interés:
Stanley Kubrick
Las venus de Lucas Cranach (el Viejo)
Royal Academy – Exposición de Cranach
Mie 13 Feb 2008
Una persona amada, ante los ojos del amante no es ningún reto: todo se convierte en posible, todo es natural, todo estalla silenciosamente, como en una foto submarina.
Las cosas son fáciles. Todo se entiende.

Mañana miércoles a las 8 de la noche, Jordi Nadal presentará su última novela: Tu nombre (Palabras de amor) en la librería FNAC Triangle de Barcelona. A este delicado canto al amor pertenece la cita que he escrito más arriba.
Tiene mucha razón Jordi cuando habla de cómo las cosas se vuelven sencillas junto a la persona amada. Sin quitarle belleza a las palabras ni romanticismo al momento, sino sólo explicando el intríngulis, la ciencia descubrió hace poco años que la razón de esta facilidad, de este bajar la guardia, también tenía un nombre -probablemente más complicado que el de la protagonista de la novela-: la oxitocina, a la que ya nos hemos referido en otras ocasiones.
Por azar (otros le llaman secreto o atracción), en mi mudanza sigo desenterrando papeles y esta semana me cayeron en las manos tres relacionados con el tema de las intersecciones humanas:
(1) Maite Gutiérrez publicó un extenso reportaje en La Vanguardia de Barcelona (8 de julio de 2007) titulado: La globalización congela los abrazos – La cultura mediterránea deja de lado el contacto físico para comunicarse. Una situación verdaderamente preocupante, porque abrazarse y tocarse viene a ser al cerebro lo que el agua para las rosas. En términos químicos, una fuente de oxitocina.
(2) Un reportaje de Karen T. Bartlett titulado Marriage -The traditional way publicado en una revista de Aruba, habla sobre las costumbres de esa isla de las Antillas holandesas, uno de los lugares donde se habla papiamentu. La autora explica que para “asegurar la fidelidad” del marido, la novia debe quitarle el calcetín derecho a su marido y, justo antes de la medianoche del tercer lunes después de la boda, tiene que enterrarlo en el lado derecho de su casa, con el fin de que eso le impida salir a vagabundear de noche.
(3) Una breve nota de Cecilia Fleta publicada en El País (14 de agosto de 1996) describe la empresa creada en una ciudad de Alemania por dos informáticos. Por unos 9 euros (20 marcos de la época), se dedicaban a inventar excusas convincentes para quienes requiriesen estos servicios… en caso de olvidar alguna reunión o, simplemente, tener que llegar más tarde a casa. O sea, cuando el truco del calcetín no funciona y hay una concentración elevada de feromonas por ahí.
Por fortuna, la química es sólo lo que está por debajo y permite que todo funcione; sin embargo, como siempre, las palabras, la creatividad, los engaños, la seducción y el juego, siguen ahí, para hacer que las relaciones humanas, no sólo sean más bonitas, sino también más interesantes.
Enlaces de interés:
Blog de Jordi Nadal
Tu nombre – Ed. Almuzara
Aruba – algunas informaciones
Dom 3 Feb 2008
Posteado por Albert Figueras bajo
Pequeñas grandes cosas1 Comment
En mi habitación, la cama estaba aquí, el armario allí y la mesa en medio. Hasta que esto me aburrió. Entonces puse la cama allí y el armario aquí. Durante un tiempo la novedad me animó. Pero el aburrimiento acabó regresando de nuevo. Llegué a la conclusión de de que el origen del aburrimiento era la mesa o, mejor dicho, su situación central e inmutable. (…)

Este es el inicio del cuento La revolución del escritor polaco Slawomir Mrozek, incluido en La vida difícil. En sólo dos páginas, Mrozek brinda una lúcida e irónica reflexión sobre los problemas de la vida y cómo abordarlos.
He recordado este cuento mientras estaba enfrascado en la tarea de sentarme junto a montones de recortes de periódico, facturas de restaurantes, revistas de líneas aéreas, y hojas de libreta, sobres, billetes de tren y márgenes de periódico con anotaciones sobre lugares, personas, costumbres o, simplemente ideas. Pronto me mudaré, y las mudanzas suelen obligarnos a hacer un reconocimiento de las fronteras de nuestra burbuja particular y, sobre todo, reconsiderar el equipaje que vamos arrastrando de un lugar a otro.
He reciclado bastante papel que ocupaba archivadores sin que nadie lo consultara desde hacía demasiado tiempo. He guardado otros recortes, otros documentos. Me he reído releyendo algunas notas que yo mismo había escrito años atrás; otras, me han parecido lúcidas y premonitorias.
Un posavasos de cartón del hotel Habana Libre de 1998. Una llave de plástico de la habitación 342 del hotel San José Palacio en Costa Rica. Un reportaje sobre las extraordinarias fotografias de Otto Stupakoff -uno de los pioneros de la fotografía de moda en Brasil-. Un entrañable correo electrónico que me mandó el escritor argentino Raúl Argemí (Patagonia Chu-chu) después de hablar de este extraordinario libro en algún texto de la red, después de un viaje a El Calafate. Un artículo donde se explica que el árbol amazónico palo de rosa o palisandro está en peligro de extinción, desde que se usa para diversas fragancias, como Channel. Un reportaje con algunas fotografías surrealistas de Philippe Ramette en una revista de Air France…
Tendríamos que mudarnos cada tres o cuatro años. Es un ejercicio saludable frente a la tentación de la permanencia, a la acumulación innecesaria de cosas y, sobre todo, frente al miedo al cambio.
Enlaces de interés:
La Revolución. Texto completo
Otto Stupakoff, fotógrafo
Raúl Argemí – blog personal
Channel y el palo de rosa brasileño
Imágenes de Philippe Ramette