Día de elecciones presidenciales en Brasil. Visito un colegio electoral en São Paulo, donde me muestran el sistema de voto electrónico. Al salir, observo los murales realizados por los alumnos. Corresponden a la asignatura de lengua epañola (presente en muchas escuelas del país) y el tema común es cómo responderían los alumnos a la pregunta: ¿Qué hay en Brasil?
Observando los 20 o 30 carteles expuestos, destacan los temas recurrentes y tópicos. En Brasil hay… “fútbol”, “carnaval”, “samba”, “playas” o “telenovelas”. Según uno de los alumnos, en Brasil también “hay (sic) el Rey del fútbol“, título que acompaña la correspondiente foto de Pelé.
Me llaman gratamente la atención algunos carteles que demuestran un espíritu más crítico. Uno de los carteles dice que en Brasil hay “corrupción”, “criminalidad” o “miseria”, a parte de los consabidos “comida típica”, “mujeres guapas” y “música, fútbol y carnaval”.
Estos carteles están colgados en las paredes de la escuela pública Professor Mauro de Oliveira, en el barrio paulistano de Sumarezinho. Ignoro la edad de los alumnos que los realizaron.
En la Folha de São Paulo de ayer (29-10-2006) encuentro un artículo firmado por Gilberto Dimenstein y titulado: Para entender la fuerza de Lula. Comienza: La principal explicación a la fuerza de Lula, a pesar del bajo crecimiento económico y de la montaña de acusaciones de corrupción es extremadamente simple. Brasil es un país con 42,6 millones de pobres (y la mayoría de los pobres se sintieron beneficiados en los últimos cuatro años). El resto es puro detalle.
Explica que, si bien el crecimiento anual de la renta entre los más ricos fue del 0,4% entre 2001 y 2005, entre el 10% de la población más pobre, dicho crecimiento fue del 8%. La realidad es que los ricos tienen capacidad de repercusión mediática, pero los pobres tienen una clara repercusión numérica que encuentra vías para hacerse sentir.
Los titulares de hoy (30-10-2006) comentan que Lula fue reelegido por un 60% del electorado, lo que representa cerca de 59 millones de votos y lo convierte en el presidente electo con mayor número de votos de la historia del país. Lo curioso es que, escuchando las conversaciones de la calle, nadie dice haberle votado. Igual como ciertos programas de televisión, que nadie mira, pero tienen una audiencia espectacular. Por algo será.
Elvia Martínez dejó por unas semanas Masaya (Nicaragua) para compartir su experiencia en el tratamiento de la lepra en Alacant y Barcelona. Me presenta a Lesny Ruth Fuentes y a su hija Lesny Lizanka, de Choluteca (Honduras). Aprovechamos este sábado de octubre, veranillo en Catalunya, para visitar la costa y nos detenemos a comer en Tossa de Mar. De regreso a la capital, Lesny me explica sus actividades en el área del tratamiento y el apoyo a los pacientes que viven con el virus VIH en Honduras. Me llama la atención una iniciativa loable: la creación de la Red de Abuelas Defensoras de la Vida.
Honduras, me explica Lesny, es el país de Centroamérica con una mayor tasa de personas que viven con el virus VIH/sida. Como es bien sabido, la enfermedad afecta sobre todo a personas jóvenes y adultos jóvenes, y ello provoca que haya muchos niños huérfanos.
En Choluteca, y gracias a la tenacidad de la doctora Lesny Ruth Fuentes, se ha impulsado con éxito una iniciativa en la que las mujeres han dado la cara para hacer frente a esta tragedia y lograr evitar que muchos de estos niños tengan que vivir en orfanatos y otras instituciones. Han creado la Red de Abuelas Defensoras de la Vida de Niños Infectados y Afectados por VIH/sida.
Con escaso apoyo de la Organización Mundial de la Salud y del Fondo Global, pero con gran voluntad por parte de las integrantes, esta red está logrando obtener microcréditos para poner en marcha pequeños negocios y sacar adelante con dignidad a los niños.
Afortunadamente, la solidaridad de algunas personas y la creatividad para lograr potenciar las ideas sencillas, hacen posible pequeños triunfos en causas que muchos dan por perdidas. Lástima que todavía haya quién sólo piensa en hacer negocio a costa de la pandemia.
Cada presentación de Optimizar la Vida es distinta: los momentos no se pueden repetir. Sin embargo, hay una pregunta que los asistentes y los radiooyentes se van pasando de mano en mano como una suerte de testigo en una carrera de relevos. Alguien aventura: “Y, entonces, ¿qué puedo hacer para empezar a optimizar mi vida?”
Mi respuesta también se va repitiendo, aunque con ciertos matices: “Trate de encontrar diez minutos al día para dejar el móvil en casa y salir a caminar; mire el cielo, huela el ambiente, note la temperatura, escuche la calle…”
En la práctica, si dejas que el azar dibuje la ruta, emulando a los personajes de La Ciudad de Cristal de Paul Auster, sueles encontrar experiencias nuevas, a pesar de que el entorno sea parecido.
Esta tarde, por ejemplo, paseaba por la playa de Vilassar de Mar con Martí. El sol se deslizaba hacia su cobijo, como empujado por un viento racheado, otoñal y con sabor a mar.
Hemos visto los colores fosforescentes de los enormes cometas usados en el kiteboarding y nos hemos acercado a ellos, para tratar de descubrir de cerca algo que sólo conocíamos por algún documental televisado.
Los buenos interrogantes tienen algo en común con los fractales: si miras detenidamente en su interior, siempre encuentras nuevas preguntas que te deslizan por la espalda curvada del signo hasta otra pregunta, y otra, y otra, en un tobogán sin fin. Por eso a los niños y a los adultos juguetones les gusta tanto preguntar.
Compartiendo un mate frente al immenso río Paraná en Paso de la Patria, Mabel Valsecia nos explica la leyenda del Pomberito (o Pombero, según la zona). Se trata de un duende guaraní muy lascivo, que se esconde en la maleza,fuma tabaco y le gusta la miel.
José Ramón Farías explica que, entre otras actividades, el Pomberito “como es muy lascivo, acecha a las mujeres, especialmente a las que no han sido bautizadas para poseerlas, y viola a aquella esposa que públicamente pone en tela de juicio la virilidad de su marido. Algunos investigadores han recopilado la creencia de que el Pombero puede preñar a las mujeres, solo apoyando el dedo en su vientre. Esto ocurriría si la dama solitaria, sin bautismo, al ser visitada en la noche por él, no le invita tabaco, miel o cigarrillos. Quizá, de esta manera inocente e ingenua, la cultura guaranítica explica los nacimientos extramatrimoniales, hecho muy repudiado en estos núcleos sociales“.
En el departamento de Alta Verapaz, en Guatemala, existe el Xiliquito. Se trata de otro duende cuya existencia, según cuentan a los niños del lugar, explicaría los ruidos que, a veces, se escuchan en las casas durante la noche.
La necesidad humana de encontrar una explicación aparentemente racional a lo desconocido ha dado origen a muchos mitos. La noche oscura, un período en el que nos vemos privados de la vista, es un rico huerto que estimula la imaginación colectiva; en él crecen ricas leyendas. Muchas veces, simplemente transforman los misterios en respuestas aceptables, pero también pueden ser la piel de oveja que permite pasar desapercibido al lobo: contrabandistas y amantes ilegales se han beneficiado de ello.
El problema es que, en algunas ocasiones se construyen mitos a partir de la repetición de mentiras o imprecisiones, se dieña el eco mediático a su medida, y se les proporciona un aura de realidad para lograr crear opinión.
Leo Siempre la misma música, la última novela de Raúl Argemí que compré en el aeropuerto. “Basilio salía de una reunión clandestina en un conventillo de Congreso cuando lo sobresaltó la silueta que parecía aguardarlo, un poco más allá del borde de luz que pintaba el farol de la esquina“.
Estoy junto a la ventana de la 503 del hotel Howard Johnson – Corregidor de La Plata. Desde allí se ve la calle 6 y la plaza de San Martín. Llueve, después de algunos meses de sequía en el norte de Argentina; es una lluvia persistente, pero bien venida. Al caer la tarde, en aquél momento en que el cielo parece la aguada de una acuarela, oigo los gritos de una marcha.
Una gran pancarta que cruza toda la calle dice: ¡Aparición con vida, ya! sobre el nombre de Jorge Julio López.
Hace un par de semanas, tras declarar como testigo en el juicio contra un represor, este albañil superviviente de la dictadura, desapareció. Leo en los periódicos que tanto el fiscal del caso como otros jueces y fiscales que investigan causas de derechos humanos han sufrido amenazas. Recuperar la memoria no siempre es agradable.
Los mecanismos cerebrales que permiten almacenar recuerdos y recuperarlos (la memoria), son objeto de numerosos estudios científicos. Unos tratan de comprender por qué y cómo recordamos algo; otros, por el contrario, tratan de dilucidar cómo es posible modular la manera cómo recuperamos recuerdos traumáticos para que dicho recuerdo no tenga efectos tan negativos sobre la persona.
El cerebro guarda fragmentos de información que, a medida que se van rememorando, constituyen lo que conocemos como “recuerdo”: una escena mental no siempre fiel a lo que realmente ocurrió.
Un reciente estudio realizado en Israel demuestra que en la consolidación de los recuerdos hay dos factores esenciales: el número de veces que rememoramos un hecho determinado y los períodos de reposo o sueño entre dichas rememoraciones. Estos hallazgos son un arma de doble filo. Por un lado, abren la puerta para lograr que las personas que se encuentran bajo la influencia de recuerdos traumáticos y estresantes se adapten a dichos recuerdos de una manera positiva. Pero por otro lado, podrían permitir aplicar este mismo conocimiento para “endulzar” y “moldear” la información que guardamos en el cerebro -una práctica que tendría una ética dudosa.
La literatura, el cine o la pintura contribuyen a la consolidación de la memoria colectiva de acontecimientos históricos traumáticos, para tratar de evitar que se repitan en el futuro.
En estos días se cumple el aniversario de la matanza de estudiantes en Tlatelolco (México) en 1968. Roberto Bolaño, otro gran escritor de la memoria colectiva, lo plasmó en Amuleto o en Los detectives salvajes.
Referencia
Nitzan Censor, Avi Karni and Dov Sagi. A link between perceptual learning, adaptation and sleep.
Vision Res. 2006 Nov;46(23):4071-4. Epub 2006 Sep 18.
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