Agosto 2006
Archivo mensual
Jue 31 Ago 2006
Posteado por Albert Figueras bajo
Libros ,
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Mi amigo Edgar Narváez me acompaña al espectacular mirador de la Laguna de Apoyo situado en la alcaldía de Pacaya -Departamento de Masaya (Nicaragua).

Volver a ese lugar por la tarde, para tomar una cerveza Toña fesca sentado en la baranda de La Cueva del Tigre, ayuda a comprender el valor del verbo regresar.
La Laguna de Apoyo está en un gran cráter a los pies del volcán Mombacho. Desde el mirador, situado en una de las crestas del cráter se ve, a parte del círculo de agua azul intenso, la selva espesa que tapiza la zona, el sol reflejándose a lo lejos sobre las paredes blancas de la ciudad de Granada y, ya desdibujado por la bruma, el enorme lago de Nicaragua que se extiende hasta la incierta frontera con Costa Rica.
Esta es una tierra de campesinos y artesanos de la madera, cuna de Augusto C. Sandino. Además, es una zona que ha estimulado la imaginación de sus habitantes, lo que ha dado lugar a numerosas leyendas e intensas creencias en los espíritus, los brujos y los curanderos. La escritora Gioconda Belli se ha referido a ellas en alguna de sus obras.
Cuando nos disponíamos a regresar a Managua, alguien que practicaba parapente apareció en escena. La amplia vela amarilla de su paracaídas destacaba sobre el fondo azul y verde. Durante unos minutos y aprovechando la fuerte brisa del lugar, mostró sus habilidades planeando y zigzagueando, Ícaro exitoso desafiando la ley de la gravedad que, en función de los conocimientos y la percepción de los mirantes, bien podría creerse pájaro extraño, ángel divino anunciador del apocalipsis cercano, o extraterrestre en viaje explorador.
Ya se sabe que, en tierra de espíritus, uno se deja embriagar fácilmente por la belleza y la imaginación fluye libremente.
Managua, 30 de agosto de 2006
Enlaces de interés:
Granada – Nicaragua
Vulcanismo – Institución Smithsonian
Guía de Nicaragua
Gioconda Belli
Sergio Ramírez
Parapente
Cerveza Toña
Mie 30 Ago 2006
Posteado por Albert Figueras bajo
Libros ,
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Santos es una ciudad del estado de São Paulo con un puerto cuyo volumen de navegación lo sitúa entre los mayores del mundo. Actualmente, los brasileños lo consideran un municipio con una calidad de vida muy aceptable, hasta el punto de que quienes tienen un poder adquisitivo suficiente, se compran un apartamento allí y se mudan después de jubilarse para encontrar el clima apacible del mar, calles llanas y con poco tráfico para caminar, y la tranquilidad que resulta imposible en el ajetreo incesante de la metrópolis vecina.
En el pasado, Santos fue la capital del café. Una callejuela adoquinada del centro se conocía como la “Wall Street” de América Latina, por el movimiento económico que generaba el oro verde. Ahí estaba la Bolsa Official de Café, un enorme y elegante edificio de lineas neoclásicas con mármol italiano en el suelo, donde se llevaban a cabo las transacciones y se daba valor a los distintos tipos de grano. Actualmene alberga el Museu do Café y cuenta con una cafetería donde se sirven distintos tipos de combinados de café con helados y licores cuya degustación merece la pena.
A media tarde, en el barrio de Gonzaga -cerca de los clásicos hoteles Atlántico y Palace-, me llama la atención un negocio pequeño entre tiendas y restaurantes de comida rápida que son producto de la mundialización de la economía (McDonalds, C&A, etc.), y cadenas de farmacia que ostentan aparadores repletos de remedios milagrosos.

Se trata de la librería-cafetería Realejo donde, según informa el ingenioso cartel lateral, ofrecen “café impresso“. Realejo es una de aquellas librerías entrañables en las que los libros, aparentemente sin ningún orden, se amontonan sobre las mesitas de exposición y los estantes que tapizan las paredes. Aquellas librerías donde uno entra por el placer de descubrir libros (o de permitir que ellos lleguen a la retina del paseante) en el caos de cubiertas y formatos. ¡Qué distinto de las frías columnas de lomo idéntico, dispuestas ordenadamente como si fueran contrucciones de una urbe en miniatura y compitiendo entre si por la altura alcanzada, según el volumen de ventas esperado de cada autor!
Así es como una tarde calurosa de fines de invierno, acabo comprándome O Senhor Brecht, un delicioso libro de cuentos mínimos editado por Casa da Palavra (Rio de Janeiro, 2005). Su autor es Gonalo M. Tavares, un escritor nacido en Angola que reside en Portugal. Me llama la atenció el poder de análisis de la sociedad de sus palabras breves. Una de las historias se titula “Un hombre” y dice:
“Num certo país apareceu um homem com duas cabeças. Foi considerado um monstro, e não um homem. Noutro país apareceu um homem que estava sempre feliç. Foi considerado um monstro, e não um homem.”
Santos, 26-08-06
Enlaces de interés:
Realejo Livros
Gonçalo M. Tavares
Museu do café
Santos
Mie 23 Ago 2006
Jordi Nadal me explicó que en El Salvador hay un barrio donde conviven peronas con una de las rentas per capita más bajas del continente y personas con una renta comparable a la de los habitantes de Suiza. Diferencias tan abismales son el germen del malestar social que, quienes tienen, perciben como “inseguridad” y necesidad de “protección“.
La seguridad es algo intangible (y hasta cierto punto utópico), motor dinámico de la historia, a menudo convertido en negocio muy lucrativo.
Rio de Janeiro es una metrópolis con un tejido social complejo. En pocos kilómetros cuadrados conviven los elegantes y lujosos Ipanema y Leblon con las favelas que crecen por los distintos “morros”. Las consecuencias de esta convivencia son conocidas e incluso han llegado al cine (Cidade de Deus).
Vender y comprar seguridad es algo habitual. Policía privada, rejas, alarmas o blindajes para automóviles.

En la Folha de São Paulo de del 21 de agosto salía un artículo de Raphael Gomide titulado: “Adesivo de bicheiro dá ‘imunidade’ no Rio”.
En el año 1892, en el zoológico de Rio se organizó por primera vez un juego diario que
consistía en elegir el nombre de uno de los 25 animales que allí se exibían y colocarlo en
una caja de madera cerrada a las 7 de la mañana; durante todo el día se hacían apuestas y, a las 5 de la tarde se desvelaba el ganador. Este juego se denominó “jogo do bicho” y con el tiempo se declaró ilegal -sobre todo porque quienes se lucran con él, no siguen el esquema de pago de impuestos del país-.
Quienes gestionan las apuestas se llaman “os bicheiros” y algunos son bien conocidos entre los aficionados. Tal es el caso de José Caruzzo Escafura, quien parece que, a parte del “bicho”, participa en las apuestas de caballos. Su distintivo “Haras Escafura – Puro sangue” consiste en un circulo blanco con la cabeza de un caballo negro y unas herraduras.
La crónica de la Folha (21-08-2006) explica que, según el rumor que circula por la ciudad y unos cuantos testimonios con nombre y apellidos, pegarse uno de los enormes adhesivos de la Haras Escafura en el cristal trasero del automóvil es como un salvoconducto útil en dos situaciones contrapuestas: protege de los robos y asaltos y, además, evita que te paren en los controles de la policía.
Teniendo en cuenta que la vida sigue siendo igual de frágil a pesar de disponer del mejor
blindaje que pueda imaginarse, valdría la pena analizar las ventas, el uso y la evolución de
precio del adhesivo “protector”. Seguro que es una buena competencia para las empresas que se dedican a vender “seguridad” con presupuestos (en euros) de tres y cuatro ceros.
Salvador de Bahía, 23-08-06
Enlaces de interés:
Folha de São Paulo
Jogo do bicho
Diccionario on-line de portugués
Cidade de Deus (tráiler)
Jordi Nadal
Lun 21 Ago 2006
Posteado por Albert Figueras bajo
Creatividad ,
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Merecería la pena un buen estudio para tratar de comprender los mecanismos por los que una afirmación, una hipótesis o una historia empiezan a circular en un grupo social hasta adquirir las dimensiones de lo que conocemos como leyenda urbana.

Es curioso cómo algunas de estas historias se repiten en varios lugares del mundo, idénticas o adaptadas a la cultura local. Cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York o en el contaminado río Tietê de São Paulo, por ejemplo. O la silla de ruedas que se obtiene con 5.000 anillas de latas de cerveza. Otras se pueden considerar propias: en el restaurante del hotel Ca’ d’Oro no se puede entrar sin corbata.
En el semanario brasileño Veja del 9 de agosto, Edison Veiga y Rodrigo Brancatelli hacen un repaso a algunas de las leyendas metropolitanas de São Paulo e investigan el fondo de certeza que esconden. Lo titularon ¿Mentiras o verdades?. Me interesan especialmente algunas de las “verdades” que retratan a una agrupación humana de 10,9 millones de habitantes sobre el Trópico de Capricornio.
- La población de ratas es de 160 millones (o sea 14,7 ratas por habitante, un índice superior a los 7 roedores por habitante de Nueva York).
- 35.000 ciudadanos viven en un agujero de 3,6 km de diámetro y 150 metros de profundidad: es el cráter provocado por un meteorito que impactó allí hace unos cuantos millones de años. Es el actual distrito de Parelheiros.
- São Paulo es la mayor ciudad japonesa fuera de Japón (395.000 personas), casi cuatro veces más que Los Ángeles y Honolulu.
Pero más allá de lo anecdótico está la realidad humana:
- Todos los días, sobre las 7 de la mañana una mujer llamada Valquíria comienza una ronda por los mercadillos de la ciudad cargada con bolsas que contienen, cada una, 97 reales en monedas; por cada una de ellas pide un billete de 100; gana 3 reales (algo más de un euro) por proporcionar cambio a los vendedores de los puestos, taxistas, etc.
- Los vendedores de los semáforos que tienen alguno de los cruces más lucrativos de la ciudad, pueden llegar a facturar unos 1.000 reales brutos por mes (unos 350 euros).
- Los ascensores de algunos edificios del barrio judío de Higienópolis tienen un sistema por el que se detienen en todos los pisos desde la noche del viernes hasta la noche del sábado, para que los religiosos más ortodoxos puedan respetar el Shabath evitando tener que apretar el botón del piso correspondiente.
- En la ciudad hay unos 36.000 policías militares y civiles. El número de personas que trabajan en la seguridad privada es prácticamente diez veces mayor: 80.000 profesionales fijos y unas 250.000 personas que trabajan eventualmente en este sector.
Contrastes y mundos.
Enlaces de interés:
Urban legends: http://www.snopes.com/info/whatsnew.asp
Veja 9-08-2006: http://veja.abril.com.br/vejasp/090806/especial.html
Jue 17 Ago 2006
Posteado por Albert Figueras bajo
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Las olas del Mediterráneo una tarde de agosto.
Una montaña rusa.
El perfil de un electrocardiograma.
El día a día de la vida.
(Oleaje sobre las primeras notas de Don’t worry, be happy)