Gente


A propósito de una conocida fotografía en blanco y negro del escultor Giacometti en la que aparece cruzando una calle de Montparnasse bajo la lluvia y con la cabeza cubierta con la propia gabardina, John Berger, que tanto nos ha enseñado a mirar, comenta:

Pero lo que hace que esta fotografía sea extraordinaria es que sugiere mucho más sobre el carácter de Giacometti. La gabardina parece prestada. Se diría que no lleva nada debajo, salvo los pantalones. Tiene el aspecto de un superviviente, pero no en el sentido trágico.

El arte del retrato, de conseguir que una sola imagen diga de una persona lo mismo que un escritor puede llegar a insinuar con las palabras precisas, me parece admirable. El otro día conocí al fotógrafo Francesc Melcion, cuando nos cruzamos fugazmente en la editorial; Jordi Nadal nos presentó y Francesc me mostró algunas de sus impresionantes fotografías tomadas en Bombay.

J. Savary (c) Francesc Melción
Jérôme Savary – (c) Francesc Melcion

Ante los maestros, lo mejor es tratar de aprender con humildad; por eso, la fotografía de esta entrada no la hice yo, sino Francesc. Es un retrato del director teatral Jérôme Savary durante su estancia en Barcelona. Aquí ya hice referencia a uno de sus espectáculos.

Francesc Melcion es joven, pero las fotografías que muestra en su blog hacen pensar en otros grandes de las miradas en blanco y negro, una mezcla de Wegee y Sebastião Salgado. No olviden su nombre.

Enlaces de interés:
Francesc Melcion – página personal

Cuando me invitan a una conferencia intento no ir dando lecciones ni moralinas, sino poder aportar mi testimonio, simple y llanamente, para que, en todo caso, quién escuche pueda darse cuenta de que siendo totalmente normal, sin virtudes especiales ni extraordinarias, sin llevar hábitos ni tener conexiones extrasensoriales, se puede contribuir a mejorar el mundo.

un gat a la teulada

La reedición de un libro es siempre una buena noticia. Sonrisas de Bombay de Jaume Sanllorente va, ya, por la 10ª edición. Tuve la suerte de que en 2008 Jordi Nadal me pidió que lo tradujera -una de las maneras más apasionadas de entrar en un buen libro, porque si quieres hacer una buena traducción, eso te obliga a degustar las palabras en el idioma original y rebuscar las palabras que más se le parecen en el idioma al que traduces.

Con motivo de la 10ª edición, Jaume ha añadido un capítulo y ha cambiado algunas fotografías. Además, Àlex Rovira ha añadido un prólogo bellísimo.

Me quedé con la frase de Jaume que he escrito más arriba. porque desmonta muchos tópicos y acerca al día a día de ir-haciendo, sin estridencias, sin cierto tinte histriónico común en algunas de las acciones que el Norte hace en el Sur.

Casualmente, en esos días di una vuelta por la Fageda de’n Jordà en Girona y aproveché para volver a visitar la Cooperativa La Fageda, una iniciativa solidaria que empezó hace 25 años, cuando Cristóbal Colón, pensó que había que hacer alguna cosa para dar trabajo y la oportunidad de realizarse a un grupo de personas con discapacidades psíquicas i enfermedades mentales. Hoy, a parte de cumplir sus objetivos, la Cooperativa produce una deliciosa línea de productos lácteos.

La normalidad es ese punto de discreción tan deseable a la hora de hacer cosas, de construir. Cuando uno se aleja de la “normalidad”, suele aparecer la vanidad -y eso constituye una rémora.

Enlaces de interés:
Sonrisas de Bombay – 10a edición
Cooperativa La Fageda

- ¿Quién se aventuraría a llegar al Polo Sur?

- Sería difícil de alcanzar, y los experimentos no tendrían ninguna utilidad práctica -repliqué-. Sin embargo, hay hombres suficientemente aventureros para embarcarse en esta empresa.

- Sí, aventurarse, ¡esta es la palabra exacta! -apostilló el capitán.

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Este diálogo pertenece a los primeros capítulos de Un misterio antártico, que Jules Verne publicó en 1899. Sin embargo, algún periodista podría haber formulado la misma pregunta en la rueda de prensa que ha habido tras el regreso de los miembros de la expedición al Polo Sur que comentamos en el post anterior.

Xavier Valbuena, Eric Villalón y Jesús Noriega hicieron un largo periplo y caminaron 250 kilómetros sobre la nieve en un clima extremo. Estuvieron en el Polo Sur. Pero hubo bastante más que eso, y Jorge Wagensberg se ha encargado de explicarlo: una de las múltiples preguntas que se hacen los científicos sobre la Antártida es hasta qué punto los elementos contaminantes como el plomo y otros carburos metálicos han llegado hasta allí. Se tienen algunos indicios sobre qué sucede en la costa, pero ¿y en el centro del continente?

Como dijo el doctor Wagensberg, en este caso, tanto si la respuesta es positiva como si es negativa, ambas nos conducen a la acción: si no hay rastros de contaminación, habrá que movilizarse rápido para poder preservar uno de los últimos reductos de la Tierra; si la contaminación llegó hasta allí, hay que tratar de revertirla en la medida de lo posible o, como mínimo, intentar que no siga aumentando.

En palabras de Eric, después de caminar siete horas, estaba el compromiso de empezar a cavar un agujero para recoger muestras a más de un metro de profundidad, en unas condiciones extremas. No fue sólo una gesta deportiva o personal; esperemos que tampoco unos “experimentos sin ninguna utilidad práctica”, como los llamaba el protagonista de la novela polar de Verne.

Entre el bocadillo de jamón del desayuno y el almuerzo que nos prepara Nacho de El Gallinero de Sandra, Pablo Duque me acompaña a caminar largo y tendido por Sevilla, desde el centro hasta el puente de Triana, pasando por el barrio de Santa Cruz o la plaza de banderas y la calle del agua, en la judería.

carros sevillanos

En el bosque de palabras pronunciadas en una mañana despejada, con el sol de invierno que pinta el Guadalquivir de un azul como de terciopelo, distingo El cerebro ejecutivo de Goldberg o ¿Es real la realidad? de Watzlawick, que tengo ganas de leer. Y un poco de literatura -El Coloso de Marusi de Miller que cito más tarde en la conferencia-. Y música y recitales de poesía concurridos -algo bastante insólito-, o actividades de promoción cultural y bares. También una historia increíble de un automóvil prestado a quien prestó su automóvil a un tercero que no quiere devolverlo.

Y todo esto, entre estudios sobre cómo mejorar la calidad de vida de las personas con demencia, un completo Plan de Atención al Deterioro Cognitivo, un test para predecir alteraciones del lóbulo frontal, pacientes que llegan a la consulta y un bedel que cantaba en un tablao a las nueve de la noche y se enojaba si alguien se quedaba trabajando hasta tarde.

En su página, Pablo Duque explica algo de todo esto y, además, incluye muestras de su música y su poesía. Un baúl de creatividad, de vivir transversalmente, de hacer sinapsis.

De regreso, voy corrigiendo una traducción del delicioso libro de aforismos de Erich Fromm que se titula La atracción de la vida. Dice cosas como:

Educar para la creatividad es sinónimo de educar para la vida
(…)
Si pierdo lo que tengo, ¿quién soy, si sólo soy lo que tengo?

Cuando logras que, durante unas horas, el tiempo no exista, descubres la riqueza del trabajo de orfebre que es el presente. Un buen ejercicio para practicarlo a menudo.

Enlaces de interés:
Pablo Dueuqe – página personal

Yo he tenido ocasión de ser médico de gente que la sociedad ha definido como personas triunfadoras, de éxito (…) gente que se han sentido poderosos e influyentes, pero un buen día han caído enfermos repentinamente. Un súbito e inesperado infarto de miocardio. Entonces, cuando empiezas a dialogar con este tipo de pacientes, descubres que, en general, es la primera vez que su ego se encuentra vulnerable.

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En un viaje corto e intenso a Madrid, leí un libro que contiene la sabiduría del cardiólogo Valentín Fuster y el economista y novelista José Luis Sampedro en un diálogo memorable que titularon La ciencia y la vida.

Lo que me sorprendió fue cómo ambos llegan a conclusiones parecidas partiendo desde puntos prácticamente opuestos: por un lado, el análisis macro de la sociedad, sus cifras, sus intereses y sus deficiencias; por el otro, el análisis micro a partir de la irrigación del tejido cardíaco.

El viernes tuve la oportunidad de escuchar a Valentí Fuster en una conferencia que pronunció en Madrid. En esencia, a parte de abandonar los hábitos de riesgo para la enfermedad cardiovascular, su propuesta se limita a conquistar unos minutos diarios para reflexionar, sin hacer nada, descubrir el talento de cada uno, tratar de buscar el lado positivo y cuidar a la juventud, que representan el futuro de la humanidad.

De regreso leo en La Contra una entrevista a Francesc Galmés, jefe de protocolo que se jubila. Conversando sobre las relaciones con los demás, dice: “Cuando vas a una reunión pensando que el otro tiene algo de razón, vas bien”. Quizás parte de estas personas triunfadoras a las que se refiere Fuster no necesitarían tener un infarto si se hubieran tomado un tiempo diario para pensar como quien se cepilla los dientes después de comer y si acudieran a sus reuniones pensando que no existe la razón absoluta.

Enlaces de interés:
Página personal de José Luis Sampedro – La ciencia y la vida
Entrevista a Francesc Galmés

Un amigo es como una fuente de agua durante un largo viaje.

-Proverbio del Nilo

Forum-2004

Vale la pena dejar testimonio de algunos momentos. Permitidme que haga referencia a uno de ellos y, de paso, os presento a unas cuantas personas.

La cita es en un pequeño salón del restaurant Octubre de Barcelona a las 14:30 del 23 de abril, fiesta de sant Jordi.

En otras circunstancias, sería un espacio demasiado exiguo para una mesa de 10; sin embargo, entre amigos, es un lugar donde la magia se traduce químicamente en oxitocina con facilidad y colma la atmósfera, entre risas, ocurrencias y anécdotas que van tejiendo una curiosa telaraña de relaciones que nos une a todos, más allá del hecho de estar vinculados de un modo u otro a Plataforma Editorial.

Jordi Nadal alma de Plataforma y Rafa Martínez (de Norma Editorial y la mítica librería Norma Comics del passeig de sant Joan de Barcelona).

Àlex Rovira (Palabras que curan) y Jaume Sanllorente (Sonrisas de Bombay). ¡Qué buenos libros de texto para recorrer los hitos del pensamiento humano y para aprender a andar por la vida con humildad!

Borja Vilaseca (Encantado de conocerme) y Eva Bach (Adolescentes – “¡Qué maravilla!”)… dos títulos que todavía tengo en el montón de libros pendientes. Llegará su turno; ya hablaremos de ellos.

Y Cristiane Tolotti de Sonrisas -y de Porto Alegre, en Brasil-, la red latinoamericana junto con Silvia Roig -de Montevideo-, Thaïs Baleeiro y María Alasia -Brasil y Argentina, que están en virtual-, y Marta López (también de Plataforma, que tiene una hija que cocina magníficos platos bahiano-mediterráneos en el Morro de São Paulo).

Las presentaciones son así, listas de nombres y caras desconocidas para quienes llegan y ven. Pero en sus libros y en sus blogs hay buena parte de la magia -de la sabiduría y de la oxitocina- que comparten todos ellos.

Sus palabras, sus risas, sus abrazos ayudan a que uno se sienta como aquellos grandes globos que el público de los conciertos se va pasando con los brazos arriba de un extremo al otro de la sala y tratando de que nunca lleguen a caer al suelo. O como ese acróbata rescatado de las fotografías que tomé en 2004: se lanza al vacío plenamente confiado de que sus compañeros se moverán en el momento preciso para agarrarlo y devolverlo al trapecio con un par de piruetas elegantes (y así fue).

Enlaces de interés:
Plataforma Editorial
Norma Editorial
Àlex Rovira
Sonrisas de Bombay
Borja Vilaseca y el eneagrama
Eva Bach – Adolescentes
Vila dos Orixás – Morro de São Paulo (Bahia)

Cuando veía pocas posibilidades de que alguien se pudiera hacer cargo del orfanato, visité mis lugares del alma en Barcelona. Fui, uno por uno, a esos sitios en los que había sentido con intensidad, rincones que guardaban la humedad de lágrimas en momentos amargos y el perfume floral de momentos dulces. Tal vez ellos me dirían, de alguna forma, por dónde debería ir.

Atardecer con luna

Uno de los testimonios de vida más hermosos que he leído últimamente es el del periodista Jaume Sanllorente. En Sonrisas de Bombay. El viaje que cambió mi destino (Plataforma Editorial, 2007), Jaume explica de manera sencilla y con un enorme despliegue de humanidad, de qué manera decidió hacerse cargo de un orfanato de Bombay que estaba a punto de cerrar por problemas económicos, lo que hubiera supuesto que varias decenas de niños y niñas fueran puestos a la venta o hubieran ido a parar a manos de proxenetas en ese infierno en la tierra que es Kamathipura, el gran barrio de la prostitución de esa megápolis.

Tres años después, la valentía y el desprendimiento de Jaume han permitido que más de 2.000 niños tengan acceso regular a una escuela, lo que puede ser un paso esencial para evitar que su vida se limite a los slums, los immensos barrios de chabolas (favelas, ranchitos, villas-miseria) a los que ya nos hemos referido en algún otro post, donde no puede existir más meta que la pobreza y pocas salidas a parte de recoger basura, pedir limosna, esnifar cola o prostituirse. Todavía no somos humanos, como diría Eudald Carbonell.

En Sonrisas de Bombay, precisamente lo que llega más hondo es la humanidad que Jaume Sanllorente deja entrever a lo largo de sus páginas. Y, como cualquier decisión realmente importante que toma un ser humano, las dudas no estuvieron ausentes. Es en este momento, cuando hace referencia a los lugares del alma:

Hay lugares en tu vida que te llegan al alma y que forman parte de ella para siempre. Tal vez sólo se ha estado en ellos una vez, pero esos escenarios han sido testigos de conversaciones que marcaron nuestras vidas, de decisiones trascendentales, de momentos que se graban para siempre en los rincones más inexplorables de nuestra memoria (…) Son lugares del alma, espacios que fotografiamos mental y anímicamente para la posteridad.

Quizás las cosas serían de otro modo si hiciéramos con mayor frecuencia el ejercicio de visitar esos lugares del alma que todos tenemos en lugar de tomar decisiones a piñón fijo, compulsivamente, como para sentir que llenamos nuestro tiempo y evitar el horror vacui que suponen unos minutos de silencio, unos minutos de oscuridad, unos minutos sin móvil, unos minutos sin visa ni mastercard…. ¡Gracias, Jaume!

Enlaces de interés:
Plataforma Editorial
Jaume Sanllorente: Sonrisas de Bombay – el libro
Sonrisas de Bombay – El proyecto y sus actividades
Kamathipura – documental The day God died
Los slums y las ciudades del siglo XXI (Forbes)

Anoto unos versos del poema “Tan solo” de la polifacética formosina Nacha Rios; lo publicó en su última obra Soy de aquí y de allá también, que acompaña de una cuidada banda sonora con mucho chamamé:

(…) Dejar suicidar una idea mal parida no está mal.
La ambición produce ideas malas tripas
y el poder se encarga de darle malas formas (…)

Pesca en el Paraná

En el avión que me lleva de Corrientes a São Paulo, leo este libro que mezcla poemas de bellas imágenes con prosa en forma de narraciones o descripciones -un tributo a ese gigantesca serpiente de agua de más de 4.000 kilómetros que nace en Brasil y llega hasta el Río de la Plata, entre Argentina y Uruguay.

La tarde anterior fuimos con Mabel, Elvira y Cristina hasta el Paso de la Patria para ver los colores del espectacular atardecer sobre el río sentados en la Cabaña de don Julián.

Cuando nos íbamos, don Julián salió al patio de la hostería para saludarnos con deambular pesado, los rasgos del rostro chupado bien marcados, la guayabera blanca y un tono firme y con cierta ironía. Nos invitó a sentarnos bajo un inmenso flamboyant en flor y nos explicó la larga y rica historia desde que emigró a Argentina casi cincuenta años atrás.

Don Julián salió de Calatayud cuando era joven y el país vivía una larga y oscura posguerra. Tomó el barco en busca de un futuro mejor, llegó a Buenos Aires, trabajó un tiempo limpiando un cine porteño, pero pronto se fue hasta Neuquén, donde comenzó en el mundo de la fruta. Un tiempo más tarde, y después de haber reunido algún dinero, pudo viajar hasta las Cataratas de Iguazú, donde quedó impresionado por el río, las tierras fértiles que baña y los sabrosos y enormes peces que cría, el dorado y el surubí. Después de unos cuantos años y algunos avatares, don julián regresó al río donde, a parte de casarse y tener hijos, levantó la hostería que lleva el nombre de Cabañas de don Julián.

Como casi todas las historias de emigrantes, la de don Julián tiene mucho de resiliencia, de supervivencia y de gran deseo de salir adelante. Me llamó especialmente la atención un episodio ocurrido la primera vez que estuvo en la zona del Paraná. Se dio cuenta de que, en aquellos parajes, frutas como la pera eran muy caras porque no se producían allí, de modo que pensó que sería bueno dedicarse a trasnportarlas desde el sur, donde el clima es más fresco y crecen bien. Una temporada que la cosecha de pera fue especialmente buena, don Julián invirtió sus ahorros en cargar tres vagones de esa fruta en la zona de Neuquén para transportarlos hasta el norte del país, cruzándolo de suroeste a nordeste por los interminables prados de hieba baja con vacas pastando.

Sin embargo, ocurrió algo inesperado: cuando el cargamento ya había partido de Neuquén, los ferroviarios empezaron una gran huelga que dejó los trenes parados durante 24 días. Naturalmente, las peras -y los ahorros de don Julián- se pudrieron sobre las vías. “Pero así es la vida”, nos explicó, “de nuevo sin una perra en el bolsillo, regresé a Neuquén donde me puse a trabajar otra vez, hasta que tuve suficiente para volver al Río, y entonces fue cuando compré la primera hostería” (que no fue la actual, pero esta es otra historia de politiqueos y difamaciones que dejamos para otro día).

Enlaces de interés:
Nacha Ríos presenta “Soy de aquí y de allá también”
Cabaña Don Julián y Paso de la Patria – notas históricas
Río Paraná – wikipedia

En los muros y paredes de las casas de Milán hay carteles pegados que anuncian el estreno de O Guarani. Los paseantes que, al detenerse, ven la figura enigmática de un indio y leen la palabra incomprensible en el cartel, quedan intrigados.

After fishing

Así narra Rubem Fonseca la vida del célebre compositor brasileño Carlos Gomes, nacido en Campinas en 1836. En la biografía-novela O selvagem da ópera, Fonseca hace énfasis en la creación de la obra central de Gomes, O Guarani.

En 1560, mientras los guaraníes y los aimorés están en guerra en la zona de Rio de Janeiro, Cecília -la hija de un hidalgo portugués y jefe del destacamento lusitano- se enamora de Pery, el jefe de la tribu guaraní. Éste, apasionado por la dama lusitana, decide apoyar a su padre en la lucha contra los aimorés. Este es el marco de pasiones y traiciones en el que transcurre la célebre ópera, basada en una novela de José de Alencar.

Recordaba la ópera de Gomes esta fría mañana de sábado, mientras me dirigía a la Rambla de Barcelona para desayunar con Perla Álvarez Brítez, activista paraguaya en la defensa del guaraní y otros derechos humanos. Perla me explicaba que trabaja en el Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, desde donde contribuye a que las personas que viven en su país puedan utilizar con normalidad su idioma -que es co-oficial con el castellano-. “Lo ideal sería poder aunar esfuerzos con Argentina, Brasil y Bolivia, donde también hay muchas personas que se expresan en guaraní y se encuentran discriminadas”.

Como ya me ha contado Mabel Valsecia en más de una ocasión, no es raro que los médicos de los centros de salud o de los hospitales no entiendan guaraní (que no es lengua de las clases pudientes), de modo que no pueden interpretar correctamente los síntomas ni pueden comunicar cómo el paciente debería seguir el tratamiento.

Perla me ha explicado una bonita historia de resistencia en este panorama de dificultades y menosprecio:

Aunque la represión contra quienes hablaban esa lengua viene de muy lejos, la generación que tiene entre treinta y cuarenta años creció con la idea de que hablar guaraní con los padres era de mala educación. Esta norma no escrita fue una de las acciones llevadas a cabo durante la dictadura de Stroessner y su gobierno militar con la idea peregrina de que si se cortaba el último eslabón de la cadena, probablemente esto acabaría con la lengua en favor del castellano. Así, pues, los padres no hablaban guaraní con los hijos; únicamente lo utilizaban para hablar entre ellos y, sobre todo, si tenían que decirse alguna cosa que no querían que escucharan los hijos.

Sin embargo, esta prohibición no contaba con algo esencial: la naturaleza humana. A parte de que la prohibición, naturalmente, aumentaba el deseo e interés por aprender la lengua misteriosa, resulta que cuando los padres salían de casa para ir a trabajar, los hijos quedaban a cargo de los abuelos, y… muchos abuelos desconocían el castellano, por lo que sólo podían hablar guaraní con los nietos, quienes rápidamente lo aprendían.

Perla sigue su preriplo por Cataluña, Galicia y el País Vasco con María Eva Mansfeld y otros compañeros en esta lucha con la palabra y por la palabra. Al fin y al cabo, comunicarse con quienes nos rodean, la conversación, es una de esas pequeñas grandes cosas que tiene la existencia.

Enlaces de interés:
Carlos Gomes (incluye fragmentos de su música)
Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní

Nos aprestamos a ver una actividad interesante entre significativos gremios: la policía y las Estrellas de la Línea -comenta el locutor del inusual partido de fútbol.

cruzando La Linea

Cuando llego a Guatemala, a parte de un sabroso almuerzo a base de los tradicionales fiambre y ayote en la finca de sus padres cerca de La Antigua, José María del Valle me obsequia con el dvd de la película Las Estrellas de la Línea dirigida por Chema Rodríguez.

Para llamar la atención frente a la discriminación que sufren, un grupo de prostitutas de Guatemala decide formar un equipo de fútbol. Viven en las chabolas que están junto a la línea, la vía del ferrocarril que antiguamente unía la capital con Puerto Barrios para poder transportar hasta el mar Caribe la producción de bananas de la United Fruit Company. Por unos tres dólares (20 quetzales) el servicio, en La Línea trabajan prostitutas de varios países de Centroamérica, especialmente del Salvador, que emigraron de su país buscando un mundo mejor y con la idea de regresar algún día a su tierra con el dinero que allí les faltaba.

El psicólogo, novelista y buen conversador Raúl de la Horra ya me habló de esta película en septiembre de 2006. Lo reencuentro en casa de Philippe Hunziker (librería SOPHOS) y su esposa Carmen Lucía, donde la gramola toca un long-play de boogie-woogies interpretados por Claude Bolling mientras degustamos una deliciosa cena con aromas orientales que estuvo preparando sherezade Carmen. Amigos, conversación, risas, olfato y gusto; unas cuantas pequeñas grandes cosas en una noche.

Por cierto, que en SOPHOS encontré El leproso del novelista de La Antigua Méndez Vides. Narra el retorno definitivo del Canche Chávez a su barrio de chabolas en Guatemala diez años después de haber emigrado a Los Ángeles en busca de la fortuna que no tenía.

Chávez se había marchado para ser diferente y ahora, probablemente por la combinación del trago con el aire frío, se mostraba fatuo, diciendo que todo era malo, que sus envidiables ropas eran un espejismo (…)

Mientras, el volcán Pacaya sigue escupiendo humo y lava frente a la ciudad. Un atardecer anaranjado, José María, Marialis y Marcela me acompañan a verlo desde la plaza Berlín; allí descubro tres altos bloques de hormigón que pertenecieron al muro que separó Alemania durante más de veinte años. “Algún día regresaré a Berlín” – nos comentó Raúl durante la cena-. “Viví un tiempo hermoso e intenso cerca del check-point Charlie, en esa época.”

Retornos y reencuentros. Como escribió Fitzgerald al final de El gran Gatsby, “somos como barcos navegando contra-corriente, devueltos contantemente al pasado”. Quizás el truco esté en dejarse mecer en el mar del pasado con la experiencia del presente, para descubrir nuevos matices.

P.S. Ayer Raúl de la Horra publicó en su columna habitual de El Periódico de Guatemala (Follarismos) una buena anécdota que contó en esa cena – Huevos

Trailer de Las Estrellas de la Línea

Enlaces de interés:
Estrellas de la Línea
United Fruit Company en Guatemala
El leproso

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